

Eso es precisamente lo que vivió Jafer Karausta, un joven británico de 19 años, cuya emotiva conversación con su madre musulmana se ha vuelto viral en redes sociales y ha generado miles de mensajes de apoyo en todo el mundo.
Una confesión marcada por las diferencias culturales y religiosas
Dar el paso de hablar abiertamente sobre la orientación sexual suele requerir tiempo, valentía y preparación emocional. En el caso de Jafer, la situación era especialmente delicada porque su madre es musulmana y considera que las relaciones entre personas del mismo sexo son incompatibles con sus creencias religiosas.
A pesar de ello, el joven decidió sincerarse y contarle que es homosexual. Consciente de la dificultad del momento, optó por compartir la conversación con sus seguidores en TikTok y YouTube, con la intención de visibilizar una realidad que viven muchas personas en todo el mundo.
Entre lágrimas, el joven le aseguró que no iniciaría una relación sentimental con otro hombre porque sabía cuánto le afectaba la situación. “No voy a salir con otro chico, no voy a tener una relación ni voy a vivir con nadie así, pero sentí que merecías saberlo”, le explicó durante la conversación.
Sin embargo, también quiso reivindicar su derecho a vivir libremente su identidad. “Debería poder amar a quien quiera, pero no lo haré porque sé cuánto te afecta”, le dijo mientras intentaba consolar a su madre. | @noticiasdenavarra

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto en la fosa de Diamantina, un cañón submarino en el sureste del océano Índico, un impresionante cementerio de ballenas, el más grande, profundo y antiguo del planeta. Esta ‘necrópolis’, que recibe restos de cetáceos de forma ininterrumpida desde hace 5,3 millones de años, se extiende por unos increíbles 1.200 kilómetros a profundidades que alcanzan los 7.000 metros en el lecho marino. El lugar es, además, hogar de una inmensa y singular comunidad de organismos vivos, como medusas, crustáceos o gusanos, muchos de ellos desconocidos para la ciencia.

Cuando las ballenas mueren, sus cadáveres se hunden poco a poco hasta el fondo del océano formando algunos de los cementerios más singulares de la naturaleza. Sin embargo, su registro es escaso e irregular. Hasta ahora, la mayoría de los conocidos se han encontrado a menos de 4.000 metros de profundidad, localizándose el más profundo a 4.204 metros bajo el agua en el Atlántico Sudoccidental. Sin embargo, esta colosal necrópolis del Índico rompe todos los récords.
En 2023, investigadores del Instituto de Ciencia de Ingeniería de Aguas Profundas (IDSSE) de la Academia China de Ciencias, el colaboración con la Universidad de Pisa (Italia) y la organización Earth Sciences de Nueva Zelanda, llevaron a cabo en la fractura Diamantina 32 inmersiones utilizando el sumergible tripulado Fendouzhe, famoso por descender casi 11.000 metros en la fosa de las Marianas. De esta forma identificaron, a lo largo de 1.200 km, un total de 485 yacimientos de fósiles de ballenas y cinco cementerios activos a profundidades que oscilan entre los 4.616 y los 7.001 kilómetros.

El descubrimiento, publicado en la revista ‘Nature’, incluye una gran cantidad de restos de ballenas: hasta 759,5 ejemplares por km², lo que sugiere que la fractura Diamantina podría contener más de 10 millones de cadáveres de ballenas. Entre los restos aún en fase de hundimiento, un yacimiento con tres vértebras de ballena picuda a 6.789 metros representa el ecosistema de restos de ballena más profundo registrado hasta la fecha. Otro, con un cadáver de ballena minke (Balaenoptera bonaerensis), se sitúa a 5.610 metros.
Los investigadores descubrieron que estos restos esqueléticos albergaban una gran comunidad de organismos vivos, muchos nunca vistos hasta ahora. Entre ellos se encuentran medusas, diversos tipos de gusanos (incluidos gusanos tubícolas y gusanos que se alimentan de huesos), crustáceos, moluscos (gasterópodos y bivalvos dependientes de la quimiosíntesis) y ofiuras (estrellas quebradizas). En conjunto, alcanzan densidades de hasta 2.840 individuos por metro cuadrado.
Según los científicos, esta comunidad no podría existir en su forma actual sin un suministro continuo de ballenas muertas. De algún modo, estos organismos son capaces de localizar cada nueva caída de ballena, presumiblemente mediante señales químicas emitidas por los cadáveres en descomposición y dispersadas por las corrientes oceánicas. | @abc


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